Las otras listas de tareas

Llevo algo más de 20 años predicando en las aulas y las organizaciones que se deben gestionar bien las agendas, escribir lista de tareas del día, lista de proyectos… y esas cosas que todos sabemos y que nos cuesta tanto hacer y aún más mantener. Pero me doy cuenta ahora que nunca les he insistido a mi alumnado, clientes, colaboradores o similares que se afanen en hacer también listas de:

  • actividades fuera del trabajo que les gustaría/les ilusionaría hacer,
  • personas que les impactaron en su vida,
  • otra de las que les gustaron o a las que quisieron,
  • lugares que añoran de tu infancia o juventud,
  • olores o sabores que tienen almacenados en la memoria y hace tiempo que no aprecian,
  • incluso personas a las que hicieron daño o creen que se lo hicieron («Me llamo Earl»)
Imagen: pxhere

Ahora sería más vehemente en aconsejarles que hicieran esas nuevas listas y que no dejaran de ir a reencontrarse con esas personas anotadas en las mismas (no importa cómo o dónde estén ahora), que volvieran a visitar esos lugares, que buscaran los olores y sabores perdidos…

Ya se sabe… la historia esa de que una persona o directivo feliz y motivado es mucho mejor para la organización, para su equipo, para el cumplimiento de los objetivos…

Y para eso, siendo coherente con mi magisterio y la ortodoxia del manual al uso, tendría que aconsejarles que revisen sus agendas diarias y que se aseguren de reservar tiempo específico para las actividades que emanan de estas listas «alternativas» que he mencionado.

Pero no sé, me da a mí que entonces se empezará a perder el encanto de esas nuevas listas, cuando sus interesantes y líricas actividades se entremezclen en las agendas con las otras más prosaicas y sesudas de los quehaceres cotidianos. Le tendré que dar una vuelta, a ver…

El sueño: buscando nuevos caminos

El sueño consistía en que me encontraba en una especie de selva o bosque,
donde tenía que abrirme paso con un machete o algo parecido para avanzar.
Era muy dificultoso, incómodo y agotador. Sudaba.
De vez en cuando llegaba a algún espacio libre y descansaba un poco.

También de vez en cuando, mientras avanzaba, buscando no sé qué,
podía distinguir un camino ancho que ya conocía.
Sabía por donde transcurría y a donde llegaba.
Esos caminos familiares se me ofrecían tentadores.
Y eran también carreteras, autopistas y hasta elegantes calles urbanas,
llenas de ofertas interesantes: bares, servicios y tiendas exquisitas.
Pero eran eso: seguros, conocidos, monótonos… previsibles.
Como los conocía, los dejaba, me daba la vuelta y seguía.
Y me volvía a adentrar en la selva.

Cada vez era más complicado avanzar.
Pero mi convicción de encontrar lo que buscaba (?) me animaba a seguir.
El tiempo pasaba y me hacía mayor.

De pronto observé un sendero que, nítido,
se me ofrecía seductor, verde, pleno de sombras refrescantes.
No parecía que nadie transitara por él.
No tenía tiendas, ni gasolineras, ni máquinas de vending.
Parecía arriesgado y algo temerario adentrarse en él.
Pero me armé de valor y lo empecé a recorrer.
Tenía que utilizar el machete con alguna rama esporádica que se cruzaba.
Era sinuoso e impredecible. Interesante.
Cada rincón era desconocido. Sugerente.

Imagen: pxhere

Cuando llevaba ya un rato caminando me paré un momento.
Me estaba alejando de todo lo que conocía.
No sabía si sabría volver a esas zonas de confort que he mencionado.
Se apoderó de mí una sensación de miedo, de inseguridad.
Y pensé: ¿cuán largo será este camino? ¿Adónde me llevará?
¿Terminará de forma abrupta o en un precipicio?
Podría ocurrir eso justo detrás de la curva que diviso al fondo.
¿Cuántas repechos y cuestas vendrán? ¿Podré con todos ellos?
Y esa sensación de temor e incertidumbre se hizo aún más fuerte.

Mientras estoy parado y en estas reflexiones,
ahora por fin, tomo conciencia que el sueño no era tal,
que estaba… que estoy despierto!

Y entonces esa sensación de vértigo aún se agrava más,
pero compite, ahora sí abiertamente
con otra extraña e inquietante,
como de un cosquilleo en el alma, esperanzador,
que me invita a seguir adelante.

Veremos a ver…

Disfruta de un 2019 con conversaciones serenas y + sonrisas

Transcurren tiempos de discusiones crispadas, de desencuentros, de conflictos. Son tiempos en los que nos cuesta mucho renunciar a la pretensión de tener razón, origen de tantas tensiones. Habitualmente no somos capaces de tomar una decisión fundamental en nuestra existencia: ser felices o tener razón.

Estas ideas no son mías, provienen de libro «La paz se aprende», de Thomas d’Ansembourg y David Van Rebrouck. Estos autores proponen orientar nuestras acciones hacia la comunicación no violenta, la plena conciencia y el cultivo de la compasión o benevolencia, como formas para desarrollar una cultura de la paz. Su idea fuerza es que eso se aprende, no es algo que venga dado, y no estamos haciendo nada en esa línea. Uf! Sí, ya sé, que son palabras y conceptos que parecen cursis, soft, light, poco sólidos o contundentes para estos tiempos que requieren de dureza, certezas y seguridades, aunque… así nos va con ellos. Ya sabemos orientarnos y educar en la guerra (tenemos hasta Ministerios para ello), estos autores proponen educar ahora en la paz.

Pero, esto no va sólo de países o sociedades globales, pensemos también en nuestras familias o entornos próximos y en nuestras organizaciones laborales, modeladas básicamente por los conflictos y las discrepancias, cuando podrían estarlo por la escucha, la comunicación, la franqueza, los afectos y hasta las sonrisas. De hecho cuando eso ocurre, mejor nos va.

Seguro que entendendéis que no estoy hablando de «peace and love» para todos o de un «buenismo» ingenuo, no. Lo constataréis si os dáis una vuelta por el libro mencionado y la amplia literatura que se menciona.

El cambio sabemos que es difícil, porque ¿cómo se puede actuar de forma distinta sin aprender a pensar de forma distinta?.

Y ya no me queda más que desearos un año 2019 que os llegue con más tiempo para escuchar, para tomar conciencia de lo que decimos y cómo lo decimos, pleno de conversaciones serenas y también de benevolencia y comprensión (especialmente hacia los que no piensan como nosotros).

Imagen: Conferencia de Somerset House, 1604 (autor desconocido). Final de la Guerra anglo-española de 1585-1604.


Felicitaciones de otros años:

Año 2017: Disfruta del camino, en el 2018

Año 2016: Mis mejores deseos lulianos para el 2017

Año 2015: Sencilla, como la vida… y no te quejes del mal tiempo.

Año 2014: ¿Cuál es el “mcu”que nos une?

Año 2013: Otra mirada para el 2014.

Año 2012: No sé que pedir en estas fiestas.

Año 2010: Es hora de felicitar y….

Año 2009 (junto con Marga Gálvez): Un nuevo año…

Disfruta del camino, en el 2018

Estamos en esos días que son buenos para pensar y para cuidar el jardín. Y ambas cosas se pueden hacer simultáneamente.

Arreglando el olivo que estoy modelando desde hace años en casa, pensaba en porqué me gustaba tanto y estaba tan orgulloso y satisfecho de ese trabajo. Y ya véis que no es porque sea especialmente bonito. No tiene nada muy especial. Es cierto que el acaudalado vecino extranjero que tenemos contrata unos magníficos equipos de jardineria de vanguardia que deja unos árboles y setos espectaculares.

Pero creo que nos gustan más las cosas nuestras, las que sentimos como nuestras, las que hacemos, las que «cocinamos a fuego lento», las que tienen una historia detrás. Por cierto, el vecino cada vez viene menos y se rumorea que ha puesto la casa en venta. Sigue leyendo

Mis mejores deseos lulianos para el 2017

Termina el año. Aunque algo tarde, llego a tiempo para incorporarme al Any Llull 2015-2016. Estos días, leyendo sobre Ramón Llull, su biografía y su obra, descubro el interesante momento histórico que le tocó vivir, e intuyo lo que pudo suponer para él salir de la confortable corte de Mallorca en la que se encontraba, a mediados del siglo XIV, ya con 30 años, y cambiar su vida de forma radical, para hacer lo que quería. No le intimidó la magnitud de los objetivos que se planteaba («reordenar el cristianismo y convertir a los infieles», ni más ni menos). Tras esa idea construyó toda una teoría filosófica, teológica y científica (Arts) que ha influido de forma determinante en el conocimiento occidental contemporáneo.

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El árbol de la ciencia, 1505

Tengo la sensación de que nosotros, de otra manera, pero como Llull, tenemos la suerte de vivir un momento clave para la humanidad. Están ocurriendo cosas que van a cambiarnos y mucho, como sociedad y como individuos. Sigue leyendo

¿Hacia dónde va el mundo?, según Morin

¿Hacia dónde va el mundo? es el título del libro de Edgar Morin (filósofo y sociólogo francés) publicado en el 2007, que mi hija de 21 años insistió que leyera. Morin es conocido como el inventor el «pensamiento complejo«. Si alguien está pensando qué leer próximamente, se lo recomiendo.DSC_0241-1

Por cierto, a partir de ahora estaré más atento a lo que leen y preocupa a esos jóvenes que tenemos tan estigmatizados.

Tras leerlo casi de un tirón, ha conseguido elevarme y abstraerme de los aspectos «coyunturales» (en estos momentos) como la dificultad de formar gobierno en España,  la tensión territorial en el Estado, la bajada de la bolsa o incluso la crisis de la inmigración en Europa. Me ha hecho pensar que «nos la estamos jugando» como humanidad y no somos conscientes de ello. Sigue leyendo

Sencilla, como la vida… y no te quejes del mal tiempo

De nuevo la música y las letras de los jóvenes que me rodean consiguen hacerme reaccionar y mostrarme la cara feliz, divertida y esperanzadora de las cosas que nos pasan y rodean.

En este caso lo que dicen los de Oques Grosses me permiten apreciar mejor el valor de la sencillez, la tranquilidad, el hecho de descubrir y valorar cuando va todo bien, de ir a buscar los sueños, de no esperar que todo saldrá siempre bien y… de no quejarse del mal tiempo.

Me apetece compartir esto contigo y también mi personal nube de etiquetas para el año 2016 y ¡ desearte lo mejor para ese año !

nube etiquetas jaime 2016

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El trabajo como lo conocemos ha muerto ¡

Work as we know it is dead ¡

El concepto y la infografía están extraídas del libro: «The Future of Work: Attract New Talent, Build Better Leaders, and Create a Competitive Organization».

A algunos de nosotros nos pilla algo mayores 😉 … o quizás no.

Pero que los jóvenes se apliquen el cuento, esto es lo que viene.

esquema nueva forma de trabajar (1)

Tiempo de nuevas ocupaciones… transparentes

Voy a emprender una nueva etapa profesional: dejo esta segunda fase en la Policía Local de Calviá, a la que siempre querré y no estaré nunca suficientemente agradecido, y a la que volveré de nuevo, seguro.

Pero sigo en la misma casa, ahora asumiré la Dirección General de Transparencia y Rendición de Cuentas del Ajuntament de Calvià. Sigue leyendo

¿Cuál es el «mcu» que nos une?

Buscamos entre los números el mínimo común múltiplo (mcm) o el máximo común divisor (mcd), para tratar de encontrar «aspectos» que los unen, que forman parte de su fundamento. El motivo no es otro que buscar aplicaciones (que dicen los matemáticos) o simplificar los cálculos.

¿Qué tal si nos planteáremos para las personas buscar el mcu (mínimo común que nos une) ?, En la Wikipedia aparecería algo así:

En la vida, el mínimo común que nos une (abreviado mcu), de dos o más personas es el conjunto reducido de aspectos que unen o enriquecen a las mismas. Sólo se aplica a personas humanas. Se obtiene fácilmente con las optimistas, confiadas, flexibles y abiertas; y más dificultosamente con las pesimistas, egoístas, cerradas, desconfiadas y negativas. Sigue leyendo