OPINIÓN: Aumento de la jornada en los empleados públicos, útil?

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En estos días se está planteando en muchas administraciones públicas (especialmente Ayuntamientos) cómo se van a llevar a cabo la ampliación de la jornada a 37,5 h. que establece la Ley de Presupuestos Generales para todas las administraciones públicas, y el consiguiente proceso de negociación con los sindicatos para fijar este aspecto.

Es evidente que este aumento no es “per se” una garantía de incrementar la productividad ni siquiera de mejorar la atención o los servicios al ciudadano. Puede ayudar, pero no es seguro. Quizás sea oportuno en este momento realizar tres consideraciones:

  1. sobre la ampliación de la accesibilidad y la mejora del servicio al ciudadano
  2. sobre la aplicación de determinados sistemas para incrementar la jornada
  3. sobre la forma de llevarla a cabo en determinados puestos (presencial o no)

 1.- En relación a la primera, es cierto que este aumento de jornada, con la adecuada organización, puede suponer (o debería) mejorar la accesibilidad y disponibilidad (aumentando, por ejemplo, los horarios de atención a los ciudadanos) de determinados servicios públicos, tratando que esto tenga la menor incidencia posible sobre los trabajadores.

Ciertamente  sería difícil de entender que una ampliación de jornada de este calibre no  supusiera una “ventaja” de este tipo para los ciudadanos. De hecho, como ejemplo, para los Ayuntamientos que estaban en 35 horas semanales (que son muchos) les puede suponer aumentos de jornada como estos:

  • Ayuntamiento  de mil trabajadores: aumentar de 75.000 a 100.000 h/año de trabajo (1.000 trabajadores x 10 meses trabajo x 10 h/mes de incremento). Lo que equivaldría a disponer de 45 a 60 trabajadores más (considerando una jornada anual de 1.700 h)
  • Ayuntamiento de cien trabajadores: aumentar de 7.500 a 10.000 h/año de trabajo (100 trabajadores x 10 meses trabajo x 10 h/mes de incremento). Lo que equivaldría a disponer de 4 a 6 trabajadores más (considerando una jornada anual de 1.700 h)
No parece aconsejable tampoco aumentar el horario de atención al público de manera “general” o indiscriminada. Debería ser selectivo y orientado a  la mejora real al ciudadano. Para ello sería necesario realizar un análisis de los puestos de atención al ciudadano y de los edificios e instalaciones abiertos (estudiar horarios, días, afluencia de personas, etc.), y sobre todo tratar de conocer qué necesidades podrían tener los ciudadanos y determinados colectivos para aumentar esta disponibilidad.

2.- Sobre la aplicación de determinados sistemas para compensar esta mayor jornada, se habla de la posibilidad de disponer de unas bolsas de horas para poder atender demandas de trabajo en ciertos periodos. Ciertamente parece una posibilidad muy interesante. Por ejemplo en las brigadas de mantenimiento, servicios culturales o policiales (para actos o eventos), en servicios económicos (en periodos recaudatorios específicos), etc. Supone un esfuerzo de gestión y organización extra pero puede implicar un importante ahorro en servicios (horas) extraordinarios. Será necesario tener bien definidos el periodo (horas) mínimo-máximo de servicio “extra” de estas bolsas, la antelación de los avisos para realizar estos servicios, las consecuencias de personal con bajas prolongadas, garantizar la homogeneidad e igualdad en la distribución de la penosidad de estos servicios  (fines de semana, noche, etc.) y asegurar la efectiva aplicación a todos los trabajadores de los servicios que así se acuerde, sin excepciones.

Para los servicios en régimen de turnos existe la opción de solapamiento de los turnos. Por ejemplo, en policía, hacer que un turno termine a las 14,30 h. y que otro comience a las 14,00 h. Quizás podría ser interesante analizarlo para determinados grupos en concreto, y con ello podría conseguirse que prácticamente no existiera discontinuidad en la presencia de los policías en la calle (por el cambio de turno). Pero realmente hay que estudiarlo bien y asegurar su cumplimiento real, ya que experiencias anteriores en administraciones no han tenido un efecto real de eficacia sobre la mejora del servicio o la atención al ciudadano, además de problemas añadidos de disponibilidad de recursos, como el caso de vehículos compartidos entre turnos, por ejemplo.

3.-  En relación a la presencia física en el puesto de trabajo, hay determinados puestos en Ayuntamientos y en otras administraciones que no están relacionados con la atención directa al ciudadano, ni tienen un componente de dirección o de supervisión o gestión intensa de equipos de trabajo. Realmente (al menos sobre algunas de las tareas de estos puestos) no es necesaria la presencia física o material del trabajador en el puesto de trabajo, especialmente aquellos que tienen un carácter técnico (ejemplo: emitir un informe, mantener una red social, desarrollar un aplicativo informático, etc.).

Las administraciones podrían/deberían considerar esta realidad y, aprovechar este aumento de jornada, con la mejora de las herramientas informáticas y de comunicación actuales, para avanzar en medidas de conciliación y mejora de la motivación y productividad de sus trabajadores. La posibilidad de que este aumento de jornada (2,5 h/semanales) no sea desarrollado materialmente en el puesto de trabajo permitiría reducir costes a la administración y al trabajador.

El proceso de la puesta en marcha de esta medida podría consistir en:

a)    Identificar aquellos puestos de la administración en concreto que pueden tener tareas que no sea necesario desarrollarlas presencialmente en el puesto de trabajo. Esto evidentemente debería estar refrendado por los responsables de los servicios y “homogeneizado” por el departamento de recursos humanos, aunque podría ser solicitado o argumentado por los propios trabajadores.

b)    Asegurar la existencia y el conocimiento del trabajador de las herramientas tecnológicas que garanticen la posibilidad de realizar las tareas e incluso la trazabilidad y supervisión de los responsables de los servicios, aunque se desarrollen en el domicilio del mismo. En estos momentos con las herramientas existentes en la nube esto es posible: documentos compartidos, sites, etc.

c)    En relación al equipamiento y las comunicaciones necesarias, se debería definir quién las suministra y mantiene, aunque al ser voluntaria la incorporación a este tipo de experiencia, se podría definir que el trabajador asumiera inicialmente ese coste  (y su mantenimiento a lo largo del tiempo en que mantenga estas condiciones), especialmente si se limita a las 2,5 h/semanales que se han comentado.

d)    Realizar un periodo de prueba de 4 o 5 meses para cada caso o puesto y hacer una revisión periódica de la actividad desarrollada con los responsables y el trabajador. En función de este análisis continuar, adaptar o desestimar la experiencia.

Noticia relacionada:

5/7/2012. Diario de Mallorca (referido al Ayto de Palma):

Proponen la creación de un ´bolsín de horas´ para no recortar salarios

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