Mis conclusiones del Congrès Sociologia Catalana

Aunque con poca presencia de participantes en este ámbito, resultó provechoso el trabajo realizado en el Grupo de Trabajo VIOLÈNCIA, CONFLICTE I SEGURETAT CIUTADANA coordinado por Gemma Galdón (UB) del

VI Congrés Català / Internacional de Sociologia al que he asistido este fin de semana pasado en Perpinyà con Álvaro Sanz (UIB). Mis conclusiones:

1.- Me quedo con la reflexión que nos provocan los sociólogos (Jerome Ferret y otros) sobre que quizás algunos servicios policiales seamos eficaces en gestionar la violencia (o eso creemos o pretendemos), pero lo que está claro es que podríamos mejorar la gestión de los conflictos (que la originan), aun siendo conscientes de que no es sólo responsabilidad o “competencia” de la policía, ya que sabemos que hay otros actores o servicios públicos que influyen de manera directa.

Dotar a las policías de más formación y preparación para gestionar los conflictos en su nivel “micro” o diario (vecinal) y “macro” (conflictos entre sectores económicos o colectivos) es un reto al que deberíamos enfrentarnos (técnicas de gestión de conflictos, mediación, etc.).

Es cierto que existen experiencias en algunas academias policiales de este tipo de formación, pero son las “marías” del programa, suelen ser aún superficiales y poco consistentes. De hecho son las primeras que se “caen” a favor de las que nos preparan para gestionar la violencia (que por supuesto también hay que aprenderla, no digo que no).

Tengo la sensación de que es como si quisiéramos combatir la violencia (como enfermedad) a través de atacar a los síntomas (tomando analgésicos), cuando lo que nos interesa es encontrar la medicación adecuada (penicilina) que ataque el origen (suele ser la manifestación de un conflicto). O mejor aún: diseñar estrategias de prevención o “salubridad pública” que impida que esas “enfermedades” se manifiesten o que lo hagan de manera menos violenta.

3.- Interesante experiencia en el Municipio de Sant Cebrià de Vallalta, que nos contó Jordi Nogueras (Jefe de la Policía Local),  sobre transporte a demanda, social y de proximidad, desarrollado por ese servicio policial. Es un ejemplo de flexibilidad y adecuación a las demandas y necesidades ciudadanas, y la transversalidad y complementariedad de lo que ocurre en la sociedad (en este caso transporte-seguridad) , además de optimización de recursos. Seguramente será poco reproducible (por las caracterrísticas del Municipio y de la policía local) en otros lugares, pero ha sido muy interesante como método y como reflexión.

3.- En un plano diferente se desarrolló la comunicación de Santi Costa y de Vicenç Valentí, que reflexionaba sobre la oportunidad de creación de una policía catalana (un sólo cuerpo: Mossos + PPLL), estableciéndose un debate sobre el modelo de autoridades, y sobre la dependencia orgánica y funcional de esta policía única. Se observa que existen dos escollos fundamentales: la posición de los Alcaldes o Ayuntamientos, que deben tener claro las necesidades de seguridad “municipales”  y su papel en ese ámbito, y en segundo lugar que la administración autonómica sea capaz de atender adecuadamente los problemas municipales de convivencia y seguridad de proximidad con esa “policía única”. Podría requerirse un Congreso específico sólo para ese tema, no?.

En conclusión, tras el Congreso descubrí que hay mucho camino que recorrer por encontrar espacios de colaboración entre la policía y otras disciplinas. Todos saldríamos ganando, especialmente los ciudadanos y la sociedad.

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