¿Lo nuevo es malo en la administración?

“Lo nuevo es malo, jamás dejes de tener miedo” 

Ese es el mensaje que le daba Grug, el conservador padre de The Crodds a su familia, y que Emma su joven y curiosa hija cuestionaba continuamente, en un mundo que (indefectiblemente) estaba cambiando y les impedía seguir en su protectora cueva.

Los retos que están abordando los gobiernos son cada días más complejos, la sociedad evoluciona de forma rápida y los sistemas de comunicaciones y de información están cambiando la forma de vivir y relacionarnos.

Hoy en día una organización que hace lo mismo o de la misma manera que como se hacía hace 3 o 4 años, es posible que esté abocada al fracaso.

Un ejemplo aplicado a la administración pública: la mayoría de ellas están todavía concibiendo las relaciones con los ciudadanos (en su lenguaje, en los canales, etc.) de forma similar a cómo lo hacían hace unos años, mientras que la realidad en la calle, en la sociedad es otra, especialmente las nuevas generaciones, que tienen otras formas de relacionarse, de informarse, de recibir y de solicitar información. La administración debe adaptarse a ese cambio de forma urgente.

Como no hay recetas mágicas para generar innovación, al menos la creación de entornos favorecedores es una buena forma de empezar. Extender la información, la inteligencia y la toma de decisiones a toda la organización son las “semillas” que pueden producir innovación en nuestras administraciones. Esto permitirá llegar a la denominada “inteligencia colectiva” que supera con mucho lo que unos pocos puedan pensar o decidir. Pero, como hemos dicho, hay que organizar unos entornos favorecedores para que esto se produzca, y realizar un cambio cultural importante.

Quizás una de las experiencias recientes más interesantes en el Estado constituye lo que ha desarrollado el Instituto Andaluz de Administraciones Públicas IAPP llamado “MOOC de Innovación en el Sector Público” (MOCC es un acrónimo en inglés de Massive Online Open Courses). Consiste en un curso on line abierto por internet y masivo, al que se puede apuntar cualquier persona. Por una parte, aprovecha al máximo las experiencias de personal experto y de los participantes, favoreciendo la comunicación, el debate y el conocimiento compartido; y por otra parte aprovecha la tecnología para potenciar la conectividad, estableciendo redes y vínculos con otros nodos de experiencia y conocimiento. Los autores son David Osimo (@osimod) y Alberto Ortiz de Zárate (@alorza)

Buena forma de detectar, mimar y reclutar más “intraemprendedores” en las administraciones públicas, que bien necesitados estamos 😉

 

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